Bienvenidos a Occidente

Este libro me sorprendió. Cuando empecé a leerlo pensé que iba a ser una historia de amor en medio de la guerra, quizás una historia en la que vería el rol de la mujer en un país musulmán en guerra, pero resultó ser una historia sobre la migración. Una historia sencilla e inesperada que me gustó.

En Bienvenidos a Occidente Nadia y Said se conocen en un país en guerra y empiezan una amistad que va evolucionando hacia algo más. Cuando parece que la narración se va a enfocar en su historia de amor, la guerra se recrudece y la mejor opción para ellos es emigrar, así que el foco pasa a ser la vida del migrante comenzando desde la planeación, la búsqueda de la documentación y los contactos, el miedo a ser estafados, el abandono de lo conocido, pasando por la vida en los campos de refugiados, el desprecio de los nativos en los países de acogida, el sabotaje, la esperanza, la construcción de comunidades, la búsqueda de las raíces en las tradiciones, en fin…

Es un libro triste, en el que se siente todo el peso asociado con la experiencia de la migración, incluyendo los cambios y la distancia que genera entre las personas. Me gustó la licencia literaria que se tomó el autor al plantear la existencia de puertas que llevan de un destino a otro, porque eso le permitió ahorrarse la narración de los viajes (que por sí solas dan para unos cuantos libros) y me gustó el concepto de que todos somos migrantes en el tiempo, la vida es un viaje en el tiempo. Uff.

Que todos, sin excepción, somos hijos que pierden a sus padres, desde el primer hombre y niño hasta la última mujer y niña, y que todos seremos una pérdida para quienes vienen detrás de nosotros y nos aman, una pérdida que une a toda la humanidad, a todos los seres humanos, el carácter temporal de nuestra existencia y nuestra tristeza compartida, la pena que todos llevamos dentro y que tan a menudo nos negamos a admitir.

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