Diario

Libro El diario de Ana Frank

Hace mucho tiempo tenía este libro en mi lista de lectura, pero no fue hasta que vi el documental The Magic Of The Diary Of Anne Frank que decidí leerlo.

Creo que este no era el libro que esperaba; quizá tenía en mente un diario con más referencias a la guerra y menos referencias a las situaciones de la vida cotidiana, pero al final pienso que su contenido es lógico y la confundida era yo, porque las reseñas siempre han sido claras al respecto.

Inicialmente, el diario se parece a cualquier diario de una adolescente, está lleno de nimiedades sobre la vida cotidiana, el colegio, la familia, los amigos… Pero a medida que se avanza en la lectura esas nimiedades van adquiriendo un aire trágico, porque Ana cuenta, como si contara cualquier cosa común de su rutina, que la tuvieron que pasar a un colegio exclusivo para niños judíos, que tienen que usar la estrella de David en la ropa y otras cosas que hoy leemos como el comienzo del holocausto.

Desde el punto de vista estilístico es un libro fácil de leer, pero emocionalmente me pareció un libro difícil. Me causaba mucha tristeza leer los fragmentos en los que Ana hablaba de sus hijos, de lo que iba a hacer cuando pudiera salir y tener una vida normal, de sus esperanzas. Continuamente pensaba en lo irracional que fue todo ese período y en que yo no hubiera sobrevivido esos dos años escondida con la angustia de ser descubierta y asesinada en cualquier momento. Sería demasiada zozobra para mi fragilidad.

Además de esto, el diario ilustra los conflictos entre seres humanos muy diferentes obligados a vivir juntos y a compartir; por supuesto sale a relucir lo mejor y lo peor de cada uno, incluyendo las auto-críticas que se hace Ana sobre su comportamiento, en especial en relación con su madre, hacia quien parecía sentir una antipatía constante. No me imagino el dolor que debió sentir el padre cuando leyó el diario y lo editó para publicarlo.

No sé cómo resumir mis sentimientos hacia este libro, pero sé que me mostró que se puede ser optimista siempre, que en medio de la tragedia hay personas que tienen esperanza y el mundo sería todavía más insoportable si no fuera por ellas.

A la gente no se la conoce bien hasta que no se ha tenido una verdadera pelea con ella. Solo entonces puede uno juzgar el carácter que tienen.

Fragmento del libro El diario de Ana Frank

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