El hombre que amaba a los perros

Libro El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura

No debe ser nada fácil escribir una novela sobre un personaje tan amado y odiado como Trotski, pero Leonardo Padura no solo lo logra sino que lo hace con maestría. El hombre que amaba a los perros es una novela extraordinaria en la que un gran trabajo de investigación se combina con una gran habilidad narrativa.

En esta novela seguimos a tres personajes en capítulos que se intercalan. El primero es Liev Davídovich, mejor conocido como Trotski, un personaje capital para la revolución rusa y el comunismo; el segundo es Ramón Mercader, el asesino de Trotski; y el tercero es Iván Cárdenas, un periodista cubano que alguna vez creyó en la promesa del comunismo.

A Trostki lo encontramos por primera vez siendo expulsado de la URSS y lo seguimos durante sus exilios en Turquía, Francia, Noruega y, finalmente, México. Un hombre completamente convencido de sus ideas, para quien defenderlas es más importante que cuidar a su familia o a sí mismo, porque la revolución y el mundo que vendrá tras ella están por encima de cualquier necesidad individual. Lo interesante es que Padura hace que el lector empatice con él y sienta compasión, sin desconocer su arrogancia y el hecho de que él mismo fue uno de los artífices del sistema que mató a millones en la URSS y fuera de ella a nombre del comunismo.

De Mercader conocemos su historia completa a lo largo de la novela. Desde su nacimiento en una familia catalana burguesa, pasando por sus estudios de hotelería, sus deseos de enrolarse en el Ejército de la República, el desarrollo de su fanatismo comunista, su enrenamiento en el NKVD hasta llegar al famoso asesinato de Trotski. Para alguien como yo, que solo sabía que un comunista llamado Mercader había matado a Trostski, estos capítulos dedicados a desentrañar cómo las circunstancias y el NKVD lo moldearon hasta llevarlo a cometer un asesinato fueron esclarecedores. Además es muy interesante entender que este asesinato no fue impulsivo o improvisado, sino que se trató de un trabajo de varios años de lavado de cerebro, planeación y entrenamiento.

Iván es quizás el único a quien podría considerarse una víctima en esta historia. Desde mi lectura este es el personaje que Padura crea para representar a todos aquellos a quienes se impuso el comunismo sin derecho a réplica. Lo conocemos en su madurez, desencantado de la vida, recordando que alguna vez fue un comunista convencido, que hablar con la verdad lo convirtió en un paria y que en su vida ya no queda nada más que hacer algo con la historia que le contó El hombre que amaba a los perros.

Una gran novela para reflexionar, porque al final todos son (somos) piezas de ajedrez que se sacrifican por un supuesto bien común, pero ¿quién gana en todo esto?, ¿y qué gana?, ¿realmente vale la pena dar la vida por un ideal que nadie ha pedido?…

Porque la venganza de la historia suele ser más poderosa que la del más poderoso emperador que jamás hubiese existido.
Fragmento del libro El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura

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