El enigma de la habitación 622

Libro El enigma de la habitación 622 de Jöel Dicker

Me gustó y no me gustó. Tenía muchas expectativas sobre esta novela, en parte alimentadas por la prensa y en parte porque aprecié La verdad sobre el caso Harry Quebert, pero debo decir que a pesar de que El enigma de la habitación 622 me entretuvo, muchas situaciones y personajes me parecieron completamente inversosímiles, hasta llegar a la ridiculez.

Esta historia tiene dos líneas argumentales distintas. La primera es la del escritor, el mismo Joël Dicker que después de una ruptura amorosa decide tomar unas breves vacaciones en un hotel, conoce a su vecina de habitación, se entera de que años atrás ocurrió un asesinato allí mismo y empieza a investigarlo con ella. La segunda es precisamente la historia de todos los personajes alrededor del asesinato e implica unos cuantos viajes a diferentes momentos en el pasado.

En esta segunda línea argumental, los protagonistas son Macaire y Lev, dos banqueros jóvenes candidatos a convertirse en directores del banco, que se conocen desde su juventud y tienen más de una historia misteriosa en común. El planteamiento es interesante, pero excepto por el personaje de Lev, los demás son bastante simples e incluso ridículos. En particular, el personaje de Macaire, que es uno de los más importantes, es débil e incoherente en sus motivaciones y en las decisiones que toma. Además odié completamente la traducción, no me imagino a un suizo diciéndole “chatita” a su esposa.

Un dato curioso es que la víctima del asesinato no se revela hasta la página 421 (¡y el libro tiene 624!), así que eso construye un poco el misterio, pero Dicker va poniendo pistas en varios lugares y las revelaciones finales son predecibles e inverosímiles al mismo tiempo. No lo recomiendo, me quedo con Harry Quebert y tendré que reflexionar un poco más antes de comprar su siguiente novela.

La vida es una novela que ya sabemos cómo termina: al final el protagonista muere. Así que lo más importante no es cómo acaba nuestra historia, sino cómo vamos a llenar las páginas. Pues la vida, igual que una novela, tiene que ser una aventura. Y las aventuras son las vacaciones de la vida.
Fragmento del libro El enigma de la habitación 622 de Jöel Dicker

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